Translate

miércoles, 16 de octubre de 2019

DOMUND 2019

   Hola chicos:
   Nuevamente nos acercamos al tercer domingo de octubre, en el que celebramos el Domund o Jornada Mundial de las Misiones.

   Una breve reflexión sobre el DOMUND
La celebración de este mes nos ayudará a volver a encontrar el sentido misionero de nuestra adhesión de fe a Jesucristo, recibida gratuitamente como un don en el bautismo. Y es una riqueza para dar, comunicar y anunciar. Éste es el sentido de la misión.
Gratuitamente hemos recibido este don y gratuitamente lo compartimos (cf. Mt 10,8), sin excluir a nadie.

Una Iglesia en salida hasta los últimos confines exige una conversión misionera constante y permanente. Cuántos mujeres y hombres de fe nos dan testimonio, muestran que es posible esta salida misericordiosa, como impulso urgente de amor. Porque ha de ser hombre de Dios quien a Dios tiene que predicar (cf. Maximum illud [n. 64]).

Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, es atraído y atrae, se da al otro y teje relaciones que generan vida. Para el amor de Dios nadie es inútil e insignificante. Cada uno de nosotros es una misión en el mundo porque es fruto del amor de Dios.
Él nunca renuncia al don de la vida, sino que destina a todos sus hijos, desde siempre, a su vida divina y eterna (cf. Ef 1,3-6).
De hecho, el bautismo es cumplimiento de la promesa del don divino que hace al ser humano hijo en el Hijo.

El envío manifestado por Jesús en el mandato pascual es inherente al bautismo:
como el Padre me ha enviado así también os envío Yo, llenos del Espíritu Santo para la reconciliación del mundo (cf. Jn 20,19-23; Mt 28,16-20).
Este envío compete al cristiano, para que a nadie le falte:
  • el anuncio de su vocación a hijo adoptivo,
  • la certeza de su dignidad personal y
  • el valor intrínseco de toda vida humana desde su concepción hasta la muerte natural.

Por ello, hoy la Iglesia sigue necesitando hombres y mujeres que, en virtud de su bautismo, respondan generosamente a la llamada a salir de su propia casa, familia, patria, lengua…
Anunciando la Palabra de Dios, dando testimonio el Evangelio y celebrando la vida del Espíritu llaman a la conversión, bautizan y ofrecen la salvación cristiana en el respeto de la libertad personal de cada uno, en diálogo con las culturas y las religiones de los pueblos donde son enviados.

Un Pentecostés renovado nos llama para que ninguna cultura permanezca cerrada en sí misma y ningún pueblo se quede aislado, sino que se abran a la comunión universal de la fe. 
La Pascua de Jesús rompe los estrechos límites de mundos, religiones y culturas, llamándolos a crecer en el respeto por la dignidad del hombre y de la mujer, hacia una conversión más plena a la verdad del Señor resucitado que nos da a todos la vida verdadera.

    Y para terminar, aquí tenéis un certero resumen de todo lo anterior:
D. Antonio Montero (obispo de Badajoz, España), contaba en sus bodas de oro sacerdotales:
"En una de mis visitas a nuestros sacerdotes misioneros en los Andes de la Amazonia peruana, me encontré a uno de ellos, ya mayor, polvoriento y sudoroso bajo el poncho y cayado en mano. -¿Cómo estás y cómo te va? -Pues, le digo a usted, mi obispo, lo mismo que le digo al Señor cada mañana: repartiendo las tres 'pes': tu Palabra, tu Pan y tu Perdón".

Un logotipo especialmente concebido para el Mes Misionero Extraordinario representa “una cruz misionera cuyos colores tradicionales recuerdan a los cinco Continentes”. Los organizadores explicaron que “La Cruz es el instrumento y el signo efectivo de comunión entre Dios y los hombres para la universalidad de la misión: Es luminoso, de color, un signo de victoria y resurrección”.
Las palabras “Bautizados y enviados”, que acompañan a la imagen, señalan los “dos elementos característicos de cada cristiano: el bautismo y la proclamación”.

   Los colores de la cruz tienen un significado particular. “El rojo – se lee en el comunicado de prensa – recuerda la sangre de los mártires del continente americano, semillas de una nueva vida en la fe cristiana. El verde es el color de la vida y simboliza el crecimiento, la fertilidad, la juventud y la vitalidad. El verde es también el color de la esperanza, una de las tres virtudes teológicas. El blanco es un símbolo de alegría, el comienzo de una nueva vida en Cristo; el amarillo es el color de la luz; el azul es el color del agua de la vida que nos apaga y nos restaura en el camino de Dios; es el color de nuestro cielo, un signo de la morada de Dios con nosotros los hombres”.


   La siguiente imagen es el cartel anunciador

     En el vídeo INMUNES nos presentan una breve reflexión para salir de nuestra comodidad ante las necesidades de los demás y cómo los misioneros responden a esta llamada de amor:
                                    

      pero otras Diócesis,  como la de Córdoba, también han editado un vídeo alusivo:

      o países, como Colombia, también han hecho lo propio:

    Lo que nos hace ver que es este movimiento misional es católico, es decir, universal y que todos los hermanos podemos y debemos estar unidos.


     Además, podemos pintar el siguiente dibujo:

       cantar el rap  de GRILEX "Cadena de bondades"

      o con el himno confeccionado en México:

   
     Además, podemos leer en los siguientes enlaces diferentes testimonios misioneros:
    Y otros muchos en https://www.omp.es/testimonios-misioneros/

     Y, para terminar, podemos rezar por todos los misioneros y por todos nosotros, para que sepamos también serlo y enviados del Evangelio, allí donde estemos, porque cerca de nosotros nuestros hermanos también nos necesitan:













No hay comentarios:

Publicar un comentario